«El Baifo»: El homenaje de Quevedo a Canarias

El Baifo’, es un homenaje de Quevedo a sus ocho islas. Más que un álbum mainstraing, funciona como un recorrido personal sobre el éxito, la distancia y la necesidad de volver al origen

Autoría: Uxía Blanco

Algo recurrente entre los nuevos artistas es que, al inicio de sus carreras, intenten ser de todo menos ellos mismos con tal de conquistar al gran público. Quevedo, sin embargo, ya ha alcanzado un punto en el que se puede permitir hacer lo que quiera. El Baifo, su nuevo álbum, se mueve entre querer llenar estadios y la necesidad de dar sentido a su carrera. Como ya hizo Bad Bunny con Debí tirar más fotos, su disco homenaje a su Puerto Rico natal, Quevedo ha querido reivindicar lo orgulloso que está de ser canario.

Quevedo con un «Baifo». Fuente: Instagram personal de Quevedo

El reguetonero centra el proyecto en rendir un homenaje a sus ocho islas -de hecho, circuló la teoría de que el tracklist iba a estar compuesto por ocho canciones, una por cada isla, pero al final fueron catorce-. Las letras abandonan la búsqueda de una identificación global -ser mainstream- para centrarse en los detalles cotidianos insulares. Es una apuesta arriesgada, pero que ya le había funcionado antes. En sus dos anteriores álbumes, Donde quiero estar (2023) y Buenas Noches (2024), Canarias siempre aparecía como telón de fondo. Sin embargo, en El Baifo, las islas pasan a un primer plano y se convierten en las protagonistas de las letras, los ritmos y las historias.

Pero El Baifo no solo habla de Canarias, sino también del proceso de crecer y de asumir que, por mucho que recorras el mundo, siempre habrá un lugar al que necesitas volver. Quevedo se pregunta qué significa realmente el éxito, qué implica la fama y hasta qué punto merece la pena si eso supone estar lejos de los tuyos.

Portada de El Baifo: YouTube

Este homenaje se percibe desde la primera canción. Está en casa, es un poema casi recitado sobre una base musical mínima, en la que deja claro que, pese a su nueva vida, siempre querrá volver a Gran Canaria, su isla natal. A continuación, Caprichoso que introduce el primer giro rítmico con un dembow muy bailable que da paso a la pista que le da título al álbum, El Baifo, y cuyo nombre no es casual: este el término canario para referirse a un cabritillo que, traducido al inglés (“goat”) es el acrónimo de “Greatest Of All Time” (“el mejor de todos los tiempos”).

Quevedo no necesita cambiar de género para transportarnos a un ambiente veraniego e isleño. Se mueve dentro del reggaetón, donde siempre se ha sentido bastante cómodo. Ejemplos de ello son las canciones de Galdar, Scandic, 2010ypico o Hookah y calor. Pero también se atreve con pistas más cercanas al trap, como en Algo va a Pasar con los también canarios, La Pantera, Lucho RK y Juseph -apodados Los Rookies-, o en los momentos más intimistas de Mi Balcón. Al Golpito, colaboración con el grupo carnavalero Nueva Línea, tiene beats que suenan a verano y verbena y que la convierten en la pista más original.

La penúltima canción, Ni borracho, no ha sido ninguna sorpresa ya que se estrenó en Carnaval y pronto se coló en las posiciones más altas de las listas de Spotify. Es un merengue que levanta el ánimo a cualquiera y vuelve a dejar claro que, pase lo que pase, “no se muda ni borracho” de Canarias. Tiene todos los elementos que la podrían convertir en el hit del verano, un ritmo contagioso, rimas fáciles, un estribillo repetitivo y… un baile viral en TikTok. 

El broche final lo ponen los casi seis minutos de Hijo de volcán, donde, apoyado en la música tradicional de Los Gofiones, vuelve a reivindicar sus raíces y cierra el disco desde lo más íntimo. El resultado es un disco coherente y algo arriesgado, donde hay espacio tanto para la fiesta, como para la nostalgia.