¿Siguen los niños apoyando al Barça y al Real Madrid? ¿Por qué vemos los estadios de los equipos humildes cada vez más llenos? ¿Está de moda ser del equipo de tu ciudad?
Son muchas las preguntas que surgen desde que, en redes sociales, o por la calle, vemos a más gente llevando camisetas del equipo de su tierra, pero, ¿es realmente esta dinámica un cambio en la realidad del fútbol español? En este artículo analizaremos si hemos sustituido el fútbol de sofá por olor a césped y barro en los campos municipales.
La primera pregunta que se nos viene a la cabeza es la siguiente: ¿Ha perdido fuelle el fútbol de élite entre los más jóvenes? La respuesta es que sí. Prueba de ello es la caída de audiencia en los clásicos del fútbol español. En abril de 2017, se registró una audiencia media de casi tres millones de espectadores, mientras que en mayo de 2025 esta cifra bajó hasta casi la mitad según el Diario AS.
Existen varios motivos que pueden explicar este fenómeno. El más influyente es el encarecimiento y la difícil accesibilidad al fútbol televisado. En la última década, la vía más económica para ver el fútbol de élite ha sufrido un aumento del 65% en sus precios según Infobae. Este aumento del coste para disfrutar del fútbol en la televisión ha supuesto una fricción entre el aficionado y los equipos de primera, en especial el FC Barcelona y el Real Madrid, lo que ha causado un desinterés notable entre los amantes del fútbol que ha aprovechado el fútbol no profesional.
Otro motivo que ha provocado esta bajada de apoyo al fútbol de primera división es la marcha de Messi y de Cristiano de nuestra liga. En su momento, los niños se encariñaban con uno de los dos, y entre ellos discutían sobre quién era el mejor, lo cual los arraigaba hacia uno de los bandos, el “culé’’ y el “merengue’’. Tras la marcha de las dos leyendas del fútbol español, reinó un vacío que dejaba a las nuevas generaciones en tierra de nadie, en un momento en el que empezaban a idolatrar a jugadores que ya no llamaban tanto la atención. Cada vez había menos motivos para aficionarse a alguno de los dos equipos, con un Real Madrid cuya estrella era un Karim Benzema que había estado durante casi toda su carrera a la sombra de Ronaldo y con un Barcelona que coqueteaba constantemente con la mediocridad y con una deuda que les dificultaba fichar a jugadores de nivel.

No obstante, el auge del “fútbol de barro’’ no se explica sin los méritos que han realizado los equipos humildes del fútbol español. El hecho de que los jóvenes apoyen al equipo de su tierra no es únicamente demérito de los equipos de élite.
Tanto los “Community Managers’’ de los clubes humildes como las cuentas que promocionan el fútbol no profesional, como “GradaB Pro’’ llevan años haciendo logros para que estos equipos, ya sea el Recreativo de Huelva, el Hércules o el Real Murcia, entre muchos otros, ganen popularidad en las redes sociales. Tras la pandemia, se impulsa por X, antes Twitter, el lema de #ApoyaAlEquipoDeTuCiudad. Se ha conseguido llamar la atención de los más jóvenes que a raíz de este movimiento se han aficionado al equipo de su tierra. Hoy vivimos los años de mayor sentimiento de pertenencia hacia los equipos locales. Sin ir más lejos, el Real Murcia, estando en el tercer escalón del fútbol español y llevando más de una década sin pisar la Segunda División, ha conseguido estos años alcanzar su mayor registro de abonados al club.

Acudir un domingo cualquiera al campo municipal del pueblo a pasar el rato para ver un partido de Segunda RFEF se ha convertido en un plan apetecible para muchos grupos de amigos. No es poca la gente que se ha dado cuenta estos años de que les resulta mucho más divertido alentar a once jugadores desconocidos antes que ver desde el salón un partido por la televisión. Los jóvenes disfrutan de la proximidad y de la estrecha relación entre jugador-aficionado que hay en el fútbol humilde, y ya cada vez queda más lejos cuando estos apoyaban incondicionalmente a jugadores que jamás verían en persona.

Además, es innegable que el cambio de formato del fútbol no profesional ha elevado el nivel y el atractivo de las competiciones. Hace diez años, era común ver a equipos recién descendidos de segunda división golear a los equipos más humildes, evento que explicaba la enorme brecha que existía dentro de la misma categoría. No obstante, hoy, el último clasificado es capaz de sorprender al líder a domicilio, elevando la incertidumbre y el disfrute de este fútbol.
En definitiva, la conclusión que se puede sacar de este análisis es que efectivamente, el fútbol no profesional lleva años arrebatándole aficionados al fútbol de élite. Esto no quiere decir que ya nadie apoye a los grandes equipos, pero la dinámica ha cambiado. Hace unos años, si le preguntabas a los niños por el equipo que apoyaban, prácticamente ninguno salía de la casilla “Barça-Madrid’’. En cambio, a día de hoy, lo más probable es que un niño o niña de Ponferrada te diga que es de la Ponferradina hasta la muerte y uno de Tarragona te diga que va todos los findes al Nou Estadi a apoyar a su Nàstic de Tarragona.

